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Nuevo Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas

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Iñigo del Val

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Madrid

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25 febrero 2015

El nuevo Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas, aprobado por acuerdo del consejo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de 18 de febrero de 2015, prescinde de las recomendaciones que ahora son norma legal, mantiene otras que figuraban en el código anterior e incorpora algunas de nuevo cuño en diversas materias, a partir de las propuestas elaboradas por la Comisión de expertos en materia de gobierno corporativo.

Principales características

El Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas (el Código), a diferencia de sus predecesores, está marcado por dos singulares circunstancias: por un lado, viene precedido de una amplia reforma de la Ley de Sociedades de Capital, que ha convertido en normas generalmente imperativas una buena parte de las reglas que en el código anterior constituían recomendaciones de seguimiento voluntario; por otro lado, la prolongada crisis económica que ha afectado a las empresas aumentó notablemente la sensibilidad en torno a la conveniencia de mejorar los estándares de control y transparencia en la gestión de las sociedades, especialmente las de mayor tamaño.

Debe destacarse la línea de continuidad en la orientación del Código: (i) el carácter voluntario de su seguimiento, sometido en todo caso al principio “cumple o explica”; y (ii) la remisión al mercado (accionistas, inversores, etc.) como instancia de evaluación de los modos de comportamiento de las sociedades destinatarias. Por su parte, la delimitación de su ámbito subjetivo de aplicación por referencia expresa a las sociedades cotizadas en general, aún admitiendo que su desigual tamaño y capitalización, hace previsible también un desigual grado de cumplimiento.

Formalmente, el Código presenta una estructura sistemática bien conocida: las recomendaciones están agrupadas y ordenadas en tres bloques (aspectos generales,  junta general de accionistas y consejo de administración), como venía siendo tradicional; pero, esta vez, el detalle de las recomendaciones está precedido de unos “principios” que anticipan sintéticamente su contenido particular, lo que sin duda facilita una visión previa de conjunto de evidente utilidad para la comprensión del Código. Cada principio es reiterado luego en el cuerpo del Código, donde se van desgranando las recomendaciones en particular, acompañadas siempre de una breve explicación de los motivos, antecedentes, alcance, etc., de cada una de ellas.

Aspectos generales

Limitaciones estatutarias

El Código recomienda que los estatutos de las sociedades cotizadas, aunque pudieran hacerlo legalmente, no limiten el número máximo de votos que pueda emitir un mismo accionista, ni incorporen otras restricciones o blindajes que dificulten la adquisición de sus acciones en el mercado.

Conflicto de intereses

Se recomienda prevenir los conflictos de interés que pueden presentarse cuando varias sociedades de un mismo grupo cotizan en el mercado de valores.

Seguimiento de las recomendaciones de gobierno corporativo

Se recomienda informar en detalle en la junta general ordinaria de las pautas de gobierno corporativo de la sociedad, de sus variaciones y de los motivos de desatención de recomendaciones.

Política de comunicación y contactos

El Código recomienda definir una política de comunicación con accionistas, inversores institucionales y asesores de voto, haciéndola pública en la página web.

Delegación de facultades

Se recomienda no delegar en los administradores la emisión de acciones o valores convertibles, con exclusión del derecho de suscripción preferente, cuando su importe supere el 20% del capital, con el fin de limitar el efecto de dilución sobre los antiguos accionistas.

Junta general de accionistas

Transparencia informativa y voto informado

Se recomienda para las sociedades cotizadas que los elaboren, ya sea de forma preceptiva o voluntaria, publicar diversos informes (de independencia del auditor, de funcionamiento de las comisiones del consejo, de operaciones vinculadas, de responsabilidad social corporativa) con antelación suficiente a la celebración de la junta general de accionistas en la página web de la sociedad, donde también debe transmitirse en directo la reunión.

Asistencia y participación

El Código recomienda favorecer la asistencia y el ejercicio de derechos de los accionistas, aplicando al complemento del orden del día o a las nuevas propuestas de acuerdo reglas no discriminatorias en cuanto a su difusión, publicidad, debate y votación.

Primas de asistencia

En relación con el funcionamiento de la junta general de accionistas, el Código recomienda que las sociedades cotizadas que paguen prima de asistencia a sus accionistas dispongan al efecto de una política general transparente y estable.

Consejo de administración

El grueso de las recomendaciones del Código, como es habitual, recae en el consejo de administración. Tras una primera recomendación sobre el correcto desempeño del cargo (la número 12), las restantes (de la 13 a la 64) afectan sucesivamente a la estructura y composición del consejo, a su funcionamiento, a su organización, a la responsabilidad social corporativa y a las remuneraciones de los consejeros.

Estructura y composición

Se recomienda un tamaño adecuado en la composición del consejo de administración (entre cinco y quince miembros); alcanzar al menos un 30% de consejeras en el año 2020; que el número de consejeros ejecutivos sea el mínimo necesario y el de independientes al menos la mitad; que el cese y la dimisión se produzcan por determinados motivos que se especifican (cambio de control, perjuicio a la sociedad, etc.).

Funcionamiento

En relación con el funcionamiento del consejo de administración, las recomendaciones del Código van dirigidas a promover la dedicación, información y participación directa de los consejeros por distintas vías: limitando el número de consejos a los que puedan pertenecer, fijando un mínimo de ocho reuniones al año, facilitando su asesoramiento, etc., a la vez que precisan el papel del presidente, del consejero coordinador y del secretario.

Organización

La organización del consejo de administración, que ha sido objeto preferente de la reciente reforma legal (facultades indelegables, comisiones internas, etc.), da lugar ahora a recomendaciones de desarrollo más precisas: así, las que se refieren a las tareas de la comisión de auditoría (a la que se añade la supervisión de una unidad de control y gestión de riesgos), o de la comisión de nombramientos y retribuciones (para la que se pide una estructura separada de ambas funciones en las sociedades de mayor tamaño), ya obligatorias, sin perjuicio de constituir otras de composición similar para la supervisión y control de materias determinadas (cumplimiento de las reglas de buen gobierno, política de responsabilidad social corporativa), como así se recomienda.

Responsabilidad social corporativa

La responsabilidad social corporativa, ausente en el código anterior, es ahora objeto de recomendaciones expresas en el Código, dirigidas a definir un contenido mínimo de la política de la sociedad al respecto (objetivos, compromisos, prácticas, etc.), así como su evaluación y difusión.

Remuneración de los consejeros

El último bloque de recomendaciones está dedicado a una materia tan sensible como es la remuneración de los consejeros, a partir de las reglas ya incorporadas en la Ley de Sociedades de Capital, tanto generales como particulares, para las sociedades cotizadas, respecto a la intervención de la junta en su aprobación y a los criterios que deben seguirse para los consejeros como tal y para los ejecutivos a través del contrato específico que debe celebrarse.

En su conjunto, las recomendaciones persiguen un objetivo bien razonable: que las remuneraciones sean adecuadas para atraer y retener buenos consejeros ejecutivos, y que su cuantía no comprometa la independencia de criterio de los no ejecutivos. Se trata, sobre todo, de garantizar que las retribuciones variables, limitadas a los ejecutivos, estén realmente vinculadas al rendimiento de la sociedad y al desempeño personal; para eso se recomienda que una parte relevante de esas retribuciones variables se aplace en el tiempo hasta comprobar que se han cumplido las condiciones de rendimiento establecidas, que se apliquen a conceptos retributivos diferidos, como la entrega de acciones y opciones o derechos sobre acciones (que no se deben respectivamente transmitir en volumen equivalente a dos veces la retribución fija anual, ni ejercer hasta pasados, al menos, tres años desde su atribución), que se prevea la posibilidad de reclamar su devolución si no se ajustan al rendimiento o se basan en datos inexactos, y que los pagos por resolución del contrato no superen el doble de la retribución total anual ni se abonen hasta comprobar que responden al rendimiento previsto en su fijación.

Conclusión

A la vista de su contenido, se puede apreciar que el Código supone un razonable paso adelante en el buen gobierno de las sociedades cotizadas. Queda esperar a que las recomendaciones que lo integran sean incorporadas con agilidad y con exactitud en los estatutos y reglamentos de las sociedades cotizadas.

En este enlace está disponible el texto completo del Código publicado por la CNMV el 24 de febrero: Código de Buen Gobierno.